Retiro de lunares
El láser CO2 vaporiza capa por capa el tejido de la lesión hasta nivelarla con la piel: sin puntos, en una sola sesión en la mayoría de los casos y con una recuperación corta. La seguridad va primero: antes de tocar cualquier lunar se hace una valoración dermatológica con dermatoscopia, y una lesión con cualquier duda diagnóstica se maneja con extirpación y estudio de patología, nunca con láser.
Eliminación segura con láser CO2, previa valoración de la lesión.
A quien tiene lunares o lesiones ya evaluadas y clasificadas como benignas por un dermatólogo con dermatoscopia.
A quien tiene lesiones sobreelevadas que molestan porque rozan con la ropa, la afeitada o las gafas.
A quien quiere mejorar la apariencia de una lesión benigna y acepta el riesgo de recidiva y de cicatriz.
No es adecuado para lunares que cambiaron de tamaño, forma o color, que sangran o pican.
No es para ti si la lesión tiene sospecha clínica o dermatoscópica de malignidad, o cambió recientemente; tomaste isotretinoína oral en los meses previos o tienes antecedente de queloides; tienes una infección activa en la zona; tienes la piel bronceada o fototipo alto sin ajuste de parámetros. Se revisa en la valoración.
Mantén la zona limpia y con el emoliente indicado hasta que cierre; no arranques la costra. Protector solar FPS 50+ sobre la cicatriz durante al menos 3 a 6 meses. Asiste al control dermatológico y vuelve de inmediato si reaparece pigmento en la cicatriz: un nevus recurrente puede ser difícil de distinguir de un melanoma. Consulta si hay dolor creciente o secreción.
Esta información es general y orientativa: no reemplaza una consulta médica. Los tiempos y el número de sesiones varían según cada persona, y tu plan se define en la valoración con la Dra. Heidy Ospina.