El láser CO2 fraccionado es uno de los tratamientos con más capacidad de transformar la piel: renueva la superficie y estimula colágeno en profundidad, en manchas, poros, textura y cicatrices. Precisamente por esa potencia, lo que haces antes y después de la sesión pesa tanto como la sesión misma.
Llega con la piel limpia y sin maquillaje. Se aplica anestesia tópica y se espera a que actúe; la sesión en sí toma entre 30 y 45 minutos según la zona. Al salir, la sensación es de calor, parecida a un día de sol fuerte, y cede en las primeras horas.
Durante las semanas siguientes, tu piel nueva es especialmente sensible. Protector solar cada tres horas, sombrero si vas a estar al aire libre y cero playa o piscina al sol directo mientras dure la indicación. Cuidar esto es lo que protege tu inversión y tu resultado.
Una piel bien preparada responde mejor, se recupera más rápido y luce el resultado completo.
Cada piel necesita su propio protocolo: número de sesiones, intensidad y cuidados se definen viéndote. Agenda tu valoración y sal el mismo día con tu plan por escrito — y si lo tuyo son cicatrices, mira también la ficha de láser CO2 para cicatrices.
La toxina botulínica —el famoso bótox— es el procedimiento estético más realizado del mundo. Y aun así, casi todas las pacientes llegan a su primera cita con las mismas preguntas. Aquí van las respuestas, tal como las damos en consulta.
Relaja de forma controlada los músculos que, de tanto gesticular, van marcando líneas en la frente, el entrecejo y el contorno de los ojos. La piel se alisa donde el gesto la estaba plegando, y tu cara sigue siendo la tuya: la meta es verte descansada, no inexpresiva. En AIRĒ la aplicación la hace personalmente la Dra. Heidy Ospina, y la dosis se decide músculo a músculo, no con una plantilla.
El efecto no es instantáneo, y que lo sepas evita la ansiedad del espejo: empieza a notarse entre el día 3 y el 5, y el resultado pleno se ve alrededor del día 14. Por eso el control se agenda a las dos semanas, cuando ya se puede ajustar algún detalle si hace falta.
Entre 4 y 6 meses, según tu metabolismo y tu gestualidad. Con las aplicaciones siguientes muchas pacientes notan que el efecto se sostiene mejor, porque el músculo va perdiendo el hábito del gesto marcado.
La meta nunca es borrar tu gesto: es que el espejo te devuelva la cara descansada que sí eres tú.
La única forma seria de saberlo es viéndote: en la valoración defines con la doctora si la toxina botulínica es tu mejor opción, en qué zonas y con qué presupuesto — todo por escrito y sin compromiso. Y si quieres los datos completos del procedimiento, están en la ficha de toxina botulínica.