PRP facial
El PRP se obtiene tomando una muestra de tu propia sangre y centrifugándola para concentrar las plaquetas en el plasma. Ese plasma se inyecta en la piel: las plaquetas liberan factores de crecimiento que estimulan a los fibroblastos, las células que fabrican colágeno. Al ser un material de tu propio cuerpo, es un tratamiento natural y muy bien tolerado, con cambios graduales en textura, luminosidad y calidad de piel.
Regeneración con tu propia sangre, sin material externo.
A quien tiene la piel con textura irregular y signos leves de fotoenvejecimiento y busca mejorar calidad más que volumen.
A quien prefiere usar material biológico propio en lugar de un producto sintético.
A quien va a combinarlo con microagujas o láser dentro de un plan de rejuvenecimiento más amplio.
A quien acepta que los cambios son graduales y que la respuesta varía mucho de una persona a otra.
No es para ti si tienes las plaquetas bajas o una alteración documentada de la coagulación; tienes una infección activa en el sitio de aplicación o una infección general; estás en tratamiento anticoagulante o tienes anemia significativa; estás en embarazo o lactancia. Se revisa en la valoración.
Hidratarse bien antes y después de la sesión para facilitar la extracción de sangre. Evitar antiinflamatorios tipo AINE en los días previos y posteriores si el médico lo indica. No maquillarse durante 12 a 24 horas y evitar sol directo, sauna y calor intenso las primeras 48 horas. Evitar ejercicio intenso y alcohol las primeras 24 horas.
Esta información es general y orientativa: no reemplaza una consulta médica. Los tiempos y el número de sesiones varían según cada persona, y tu plan se define en la valoración con la Dra. Heidy Ospina.